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martes, 27 de junio de 2023

Versos de amor; y de locura..

 Hoy  quiero que sepas, que

si algún día te marchas; y por otro me dejás, 
sólo deseo que al igual que yo, a tí él te quiera; 
y no le digas nunca, que yo te adoro.
 Calla por favor; y nunca le digas, que por ella lloro.
Déjala que siga,creyéndome siempre,
su mejor amigo; y que no se aperciba,
de mi amor humilde, de mi amor mendigo.
Ella quiere a otro, con amor profundo,
ella lo idolatra.
¡Oh, mísero de mi oh infeliz!.
Y si se diese cuenta, de que he sollozado; 
y te preguntase, dile que he soñado:
que he soñado, mucho, que he soñado tanto,
que desperté triste, triste; y apenado;
 y no pude menos que soltar el llanto.
Pero, por favor,
no vayas a decirle, que por ella lloro.
¡Calla corazón!.
Que no se aperciba, de que yo la adoro.
Y si ella quiere al otro, con amor tan profundo,
¡Si ella lo idolatra!. ¡Oh, mísero mundo!
Ahora si tú vieras, que ese otro la engaña,
si acaso notaras,
que es vil artimaña,
todo su cariño, que es falso su amor,
entonces, descúbreme, entonces confiesa
con odio, con rabia, con ira; y fiereza
toda mi pasión.
Pero si que, es bueno con ella tú vieras,
entonces te imploro, por lo que más quieras,
¡calla, corazón!.
(Antonio.  Pedrosa)..



Si alguna vez te cruzas conmigo; 
y no sabes qué hacer ni qué decir,
no hagas ni digas nada,
ni extrovertido ni común.
Eso sí, mírame con disimulo; 
y suspira hondamente,
para aliviar la tensión.
Yo fielmente, haré lo mismo que tú; 
y si vas acompañada, ten cuidado;
y si yo voy acompañado, más aun.
Luego, róbale un instante al descuido, 
para fijar tus pupilas en las mías,
como cuando éramos amor puro; 
y  nos era indiferente el mundo.
Me conmovería el alma distinguir, 
esa chispa en el cielo de tus ojos; 
y que los míos, 
otra vez, se prendaran a tu luz.
Eso sí, desde ya, dejemos la cláusula
de que está prohibido, volver
 a hablarnos pausado
volver a masajear el corazón,
volver a reconocernos,
volver a enamorarnos,
volver a hacer uno de dos.
Más, por si en alguna curiosa ocasión,
la mera casualidad, o la causalidad,
hace que nos encontremos,
en cualquier lugar de cualquier hora,
ya sabemos qué hacer, 
no nos compliquemos.
La magna energía que produzcamos,
llena de recuerdos; y tupida de flores,
nos ha de impresionar solo a nosotros; 
y en dulce secreto, la existiremos;
y el silencio, será nuestro cómplice.