Si algo he odiado y odio en esta vida es la delación, es decir, denunciar
desde el anonimato y por tanto desde la impunidad a otro ser humano por
alguna conducta improcedente socialmente. Sea referido al tema que sea y
sea bajo el sistema o régimen político que sea. Creo que es el origen de
todos los males de la humanidad y lo más innoble que puede realizar una
persona, que, de esta forma, se rebaja en su condición humana de vicios y
virtudes. Es una forma ruin de venganza, de traición, de chantaje, de
introducción a la tortura, bajo la disculpa y pretendida justificación de
una conducta cívica.
Este País, al que por cierto hemos concedido generosamente el
monopolio; doloroso de la violencia, tiene y debe tener medios
suficientes, y de hecho se sobrepasa, para solucionar los conflictos por
sí mismo; y sin valerse de una de las más duras abyecciones en las que se
puede caer. Pero nunca incitar a otros ciudadanos a la delación
(chivatear). sea gratuita o retribuida.
Hay quienes quieren; e invitan a los ciudadanos a la denuncia
anónima, de quienes transgredan las normas de civismo; laborales, de
fraude en el empleo o Seguridad Social, o cobros indebidos de
prestaciones. Esto es sencillamente; repugnante.
Convertir un pueblo en un lugar; en el que la denuncia sea usual; e
instigada por el que gobierna;, convierte al pueblo; e incluyo a los más
democráticos, en un pueblo; y una sociedad, donde la desconfianza; y la
miseria mental son reinas.
Y ello vale tanto, para el amigo o amiga; que te cuenta que tu novia te
engaña, o acudiendo a un programa de televisión para vender confidencias;
y miserias de tu ex-mujer, como para las más siniestras actuaciones
policiales.
Todos conocemos algo denunciable, pero si tan buenos ciudadanos somos,
deberíamos tener la fortaleza moral de hacerlo públicamente, sin
refugiarnos en la ignominia e hipocresía, y arriesgarnos a la posible
represalia. Se empieza denunciando, generalmente por envidia, a alguien
que cobra indebidamente una retribución; y se termina señalando por una
mirilla a cualquier disidente político.
Sabíamos que, algunos no tienen verguenza, pero no sabíamos que no
conceden el menor valor a la dignidad humana, al delatar a alguien por
algo que seguramente nosotros haríamos si las circunstancias fueran
favorables. Porque, además, ¿dónde estarían el límite o frontera de lo que
somos capaces de delatar? ¿A nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestros
amigos, a nuestros vecinos, a los marginados y desprotegidos?
P.C.A. ¿Hay muchos Españoles, a los que en estos momentos preocupe
el conflicto; y la independencia de Catalunya?..A mi no me preocupa,
porque lo que tenga que pasar pasara...