https://youtu.be/maM5QI3REw8

sábado, 20 de agosto de 2022

¿Os gusta leer?.


"La pobreza es un fracaso no del individuo, sino de la sociedad".
Antonio Pedrosa...
Vivíamos, en un mundo cada vez más desigual. 
La pandemia no hizo más, que acentuar una tendencia que ya venía en ascenso, 
antes de la llegada del "coronavirus". 
La movilidad social ascendente, que existía en los años 1940, había disminuido,
 de manera considerable en la actualidad. 
Un artículo publicado por Naciones Unidas explicaba, los efectos que esto tendrian;
 y destacaba como uno de los más graves, era la imposibilidad, de salir de la pobreza, 
que tendrían las generaciones venideras.
El sistema capitalista, sería muy eficaz, si de acrecentar las desigualdades se tratara.
 Vivíamos en sociedades, cada vez más injustas; y en las cuales, 
revertir las condiciones de pobreza, a las que se veian sometidas
 unas personas eran cada vez más difícil. 
Un relator de la Naciones Unidas, sobre la extrema pobreza;
 y derechos humanos, explicaba que: "La igualdad de oportunidades,
 estában en el centro de nuestra concepción, de una sociedad justa. 
Sin embargo, a los niños nacidos en familias desfavorecidas, 
se les negaba esa igualdad, de oportunidades; 
y sus posibilidades de alcanzar, un nivel de vida decente en la edad adulta,
 disminuian considerablemente, por el mero hecho de que sus padres fueran pobres.
Existía un concepto, propio de las ideologías neoliberales,
 que era el de la "meritocracia", el cual desconocía, las condiciones de desigualdad
 estructural, a las que se veían sometidas millones de personas, 
motivo por el cual el esfuerzo, muchas veces no alcanzaba.
 Si las condiciones de partida de una; y otra persona eran tan desiguales,
 era insensato pretender, que llegacen a lugares similares. 
Un experto de la ONU, denunciaba además, que frente al concepto de justicia social,
 vinculado a la igualdad, la desigualdad fomentaba la concepción anticuada;
 y ya desacreditada, de la meritocracia, idea que era sostenida, sobre todo,
 quizá sin que resultará sorprendente, por las personas con ingresos elevados.
Según un  informe, redactado por el relator de Derechos Humanos de la ONU, 
mientras que los individuos nacidos en la década de 1940, 
tenían más posibilidades de pasar de la mitad inferior al cuarto superior,
 en los países en desarrollo que en los países desarrollados, 
la situación  se había invertido: la movilidad ascendente estába disminuyendo,
 en el mundo en desarrollo; y la persistencia en la parte inferior estába aumentando.
Por la baja movilidad relativa, que significaba, que tanto el privilegio como la pobreza,
  tenían más probabilidades de persistir, a lo largo de las generaciones,
 con claras repercusiones para los pobres.
Un informe revelaba, que desde 1980, la mitad de la renta mundial estába
 en manos del 10 % más rico. 
De hecho, la cuota de ingresos del 1% más rico había seguido aumentando,
 pasando del 16 % en 1980, al 22 % en 2000, mientras que la cuota del 50 %,
 más pobre se ha mantuvo en torno al 9%.
 Por otra parte, la investigación advertía, que la velocidad a la que crecían los ingresos,
 también era desigual: en tres cuartas partes de los países de la
 Organización para la Cooperación;
 y el Desarrollo Económicos (OCDE), los ingresos de los hogares del 10%.
 más alto habían crecido más rápido, que los del 10% más pobre; 
y los niños de inferior de ingresos, tardarian entre cuatro; 
y cinco generaciones en alcanzar el nivel de ingresos medios, según datos del relator.
Las cifras de la desigualdad, dolían . 
Detrás de los números hay vidas, historias, proyectos que se pierden.
 Mientras siguiera existiendo desigualdad estructural,
 estariamos lejos de alcanzar la tan ansiada Agenda 2030.
  El informe resaltaba,
 que las desigualdades no eran sólo económicas,
 sino que se reproducian en múltiples ámbitos de la vida,
 como la educación, la salud; y la vivienda. 
Por ejemplo, sobre la salud, un cientifico decia que "la pobreza;
 y la mala salud estában interrelacionadas.
 Los grupos desfavorecidos estárian expuestos a los riesgos ambientales;
 y a las temperaturas extremas; y a las barreras financieras para acceder,
 a la atención de la salud.
De acuerdo con los datos que habian recopilado,
 para el informe, los adultos con una experiencia temprana de pobreza,
 durante la infancia tendrian un mayor riesgo de desarrollar,
 hipertensión, o inflamación crónica.
En cuanto a la vivienda,  señalaba,
 que los niños de hogares socioeconómicamente desfavorecidos, 
 tendrian más probabilidades
 de crecer en viviendas superpobladas, mal aisladas;
 y expuestas a entornos contaminados, e inseguros. 
También era más probable que vivieran en barrios "guetos", violentos;
 y con un acceso inadecuado a los servicios esenciales.
Todo ello, repercutiria además en la salud, tanto por las condiciones de la vivienda,
 como tal, incluida la exposición, a altos niveles de contaminación atmosférica,
 especialmente donde la energía limpia era inaccesible,
 o la regulación era insuficiente, como por los entornos alimentarios deficientes;
 y el acceso limitado a zonas verdes para el ejercicio físico;
 y el ocio.
 Sobre la educación, el experto afirmaba,
 que los adultos que habian vivido, en la pobreza, a menudo no puedrian,
 asegurar los medios para que sus hijos creciran, con mejores oportunidades,
 que las que ellos tuvieron, a pesar de sus esfuerzos por hacerlo.
 Muchos padres expresaban la esperanza de que sus hijos fueran a la escuela,
 e incluso que completaran la educación universitaria.
La investigación llego a una conclusión preocupante: 
nos encontrabamos, frente a la trampa de la pobreza.
 El relator afirmaba que: "Los niños nacidos en familias pobres tienen menos acceso,
 a la sanidad, a una vivienda digna, a una educación de calidad;
 y al empleo que los de los hogares más acomodados. 
Esto reducia drásticamente sus posibilidades,
 de salir de la trampa de la pobreza. 
El resultado era espantoso: los niños nacidos en una familia en situación,
 de pobreza tendrian más del triple de probabilidades,
 de seguir siendo pobres a los 30 años,
 que los que nunca fueron pobres.
Ante esta preocupante situación, el relator aseveraba,
 que era hora de acabar con el mito de que la desigualdad,
 era un incentivo, que animaria a la gente a trabajar más.
 Los hechos apuntanban, a lo contrario. 
La desigualdad reducia la movilidad social;
 y consolidaba las ventajas;
 y desventajas durante décadas.
 Cuando se fetichizaba el mérito, 
se estigmatizaba, a las personas en situación de pobreza,
 o con bajos ingresos; y  se les culpaba,  de su propia condición.
Un informe mostro cómo se puede poner fin a estos ciclos, 
para lo cual es necesario: invertir en la primera infancia;
y promover la educación inclusiva;
 y dar a los jóvenes adultos una renta básica,
 financiada a través de los impuestos de sucesiones;
 y combatir la discriminación contra las personas pobres. 
La pobreza era un fracaso no del individuo, sino de la sociedad.
Tradicionalmente, los pobres no han sido nunca reconocidos, 
como víctimas de algún acto de injusticia.
No sólo no aparecen en la lista de personas, que deben ser reparadas
 por el daño que históricamente,
se les ha causado, sino que se les ve como beneficiarios; 
y dependientes directos,
de los grandes dueños del capital en el mundo.
Es como si lo poco que tienen, se lo debieran agradecer a los ricos, 
quienes les han dado la posibilidad de conseguirlo, al trabajar para ellos.
Esta situación de invisibilidad de los pobres, como víctimas, 
es mucho más evidente
en el ámbito internacional, donde no cabe pensar algún tipo de responsabilidad,
que tienen unos habitantes del conocido como primer mundo,
 con ciudadanos de otros países.
Si al interior de los Estados no son visibles, mucho menos en
 un ámbito en el que no se sabe de
los pobres sino por estadísticas.
En siglo primero de nuestra era, Jesús dijo:
 "Siempre tienen a los pobres con ustedes",
 (Mateo 26:11). 
Desde entonces, la situación no ha cambiado. 
Pero ¿por qué vive tanta gente en la miseria en un mundo,
que nada en la abundancia?..
Hay quienes piensan que las personas caen en la pobreza por culpa
de sus malas decisiones. 
Y eso puede ser cierto en algunos casos. 
Es fácil que quienes se entregan a vicios como la bebida,
la droga o el juego pierdan todos sus recursos. Sin embargo, 
no todos los pobres se encuentran en la miseria por haber actuado con poco juicio.
Multitud de trabajadores han perdido su empleo debido,
a cambios en la industria. 
Mucha gente ha visto esfumarse
 los ahorros de toda una vida por gastos médicos cada vez más elevados. 
Y la mayoría de los cientos de millones de pobres que viven en países
 en desarrollo no están en la miseria porque se lo hayan buscado.
 Con frecuencia, la pobreza se debe a factores que escapan al control de sus víctimas.
Miremos el pasado:
A principios de la década de 1930, el mundo se hallaba inmerso,
 en una crisis económica,
 que llegaría a conocerse como la Gran Depresión.
 En cierto país, millones de personas perdieron su empleo;
 y cientos de miles de familias, su casa. 
Pero mientras mucha gente pasaba hambre, los ganaderos vertían enormes
 cantidades de leche en las cunetas; y las autoridades obligaban,
 a los granjeros a sacrificar millones de animales.
¿Por qué desperdiciaban así el alimento?.
 Los principios económicos dictaban que la venta de estos;
 y otros productos básicos debía producir beneficios.
Y cuando eso no era posible, comestibles tan necesarios para los pobres,
 como la leche, la carne;
 y los cereales perdían su valor comercial; y había que deshacerse de ellos.
La falta de alimento provocó disturbios en gran número de ciudades.
 Hubo quienes, incapaces de comprar comida para su familia,
 conseguían lo que necesitaban a punta de pistola. 
Otros sencillamente pasaban hambre. 
Todo esto sucedió nada menos que en Estados Unidos.
 Durante los primeros años de la Gran Depresión, el poderoso sistema económico
 de esta nación les falló, a los más desprotegidos. 
Ganar dinero era lo primordial;y satisfacer la necesidad de alimento, techo;
 y trabajo de los ciudadanos era tan solo una cuestión secundaria.
                                    (En la actualidad.).
La economía mundial se recuperó de la Gran Depresión; 
y hoy parece haber más riqueza;
 y estabilidad que nunca antes.
 No obstante, en medio de tanta abundancia, los pobres siguen teniendo
 pocas oportunidades de mejorar su situación. 
Son tantos los informes del hambre;
 y la miseria existentes en los países en vías de desarrollo,
 que muchos se cansan de leerlos; y sin embargo, todo sigue igual, 
la guerra provoca hambre entre los refugiados, los políticos dejan,
 que el alimento se pudra en los almacenes;
 y las fuerzas del mercado encarecen tanto los artículos básicos,
 que los pobres no los pueden adquirir. 
A la vista está que vivimos en un sistema incapaz de cuidar a sus miembros más vulnerables.
 A la economía mundial no le preocupan en lo más mínimo los millones de personas pobres.
En realidad, ningún sistema económico humano ha satisfecho debidamente,
 las necesidades de todas las personas.
 Hace unos tres mil años, un agudo observador de la conducta humana
 llegó a la siguiente conclusión: "Yo mismo regresé para poder ver todos los actos de
 opresión que se están haciendo bajo el sol; y ¡mira!, las lágrimas de aquellos a quienes
 se oprimía, pero no tenían consolador; y de parte de sus opresores había poder, 
de modo que no tenían consolador" (Eclesiastés 4:1). 
Todavía hoy, en medio de tanta prosperidad, se cometen numerosos
 actos de opresión económica.
Los millones de personas que viven actualmente en la miseria,
 tienen pocas oportunidades de salir del pozo en el que están sumidos. 
Así; y todo, muchos han aprendido a hacer frente a sus problemas económicos. 
También han aprendido a mirar al futuro con la firme esperanza de una vida mejor.
  Antonio Pedrosa

Antonio...Pedrosa....

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Pedrosa