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Soy sincero, y por ello me gusta que lo sean conmigo, hay cosas que no se pueden fingir,cuando se esta solo, como son el dolor; y los sentimientos..

jueves, 11 de julio de 2013

Cautivos de su ignorancia...

Ni me lo creo ni me lo dejo de creer; pero si esto que me han dicho, fuera verdad, seria cuestión  de hacerlo publico, ¿porque no lo hace la oposición?,¿porque no levanta la liebre, ¿tiene miedo de si lo hace que no le voten en las próximas  municipales?.  Mi reflexión del día, 11/7/2013.. Yo votaría por un Alcalde que hubiera sido, un pequeño empresario:Siempre he defendido que cualquier autónomo o pequeño empresario; con más de diez años de bagaje, salvo excepciones, tiene la experiencia, las habilidades y los conocimientos necesarios y suficientes como para gobernar  un Municipio con grandes garantías de éxito. La gestión que un pequeño empresario, desarrolla sobre su pequeña empresa; se puede comparar con la gestión que un Alcalde, por ejemplo, puede desempeñar sobre su pueblo.

El pequeño empresario tiene clientes; el alcalde tiene ciudadanos.

El pequeño empresario ofrece productos o servicios; el alcalde ofrece servicios sociales.

El pequeño empresario cobra un justo precio a sus clientes a cambio de los productos y servicios que ofrece; el Alcalde  cobra impuestos a sus ciudadanos; a cambio de los servicios sociales que proporciona.


El pequeño empresario tiene que hacer malabarismos, cada día para mantener a sus clientes actuales, y cuando alguno de ellos queda insatisfecho, se va con la competencia y no vuelve jamás; el Alcalde tiene una clientela cautiva, es decir, el ciudadano, tanto si quiere como si no, tanto si está satisfecho como si no, tendrá que seguir pagando sus impuestos, de otra manera le embargarían sus bienes.

El pequeño empresario cada año hace el presupuesto para el año siguiente, en otras palabras, hace una previsión de cuánto va a ingresar, de cuánto va a gastar, y por tanto, de cuánto va a ganar; el Alcalde también hace cada año el presupuesto del año siguiente, es decir, prevé cuánto va a ingresar en concepto de impuestos, cuánto va a gastar en servicios, y por tanto, cuánto va a ser el superávit (si sobra dinero), o el déficit (si gasta más de lo que ingresa).


El pequeño empresario, cuando no le salen las cuentas, es decir, cuando el presupuesto que planeó se le complica porque ingresa menos de lo previsto o gasta más de lo planeado o el margen es menor del deseado, se ve obligado a hacer malabares; para aumentar su clientela o para lograr que sus clientes actuales le compren más productos o servicios; el Alcalde, cuando no le salen las cuentas, se inventa un nuevo impuesto o sube los que ya existen o se endeuda "a sabiendas de que será el próximo Alcalde el que tendrá que bregar con esa deuda".

Evidentemente, todo esto es una prueba inequívoca de que cualquiera puede ser Alcalde, o presidente de diputación, o presidente de comunidad autónoma, o presidente de gobierno. Subo los impuestos y punto. P.C.A.  Con honestidad  Honradez
, y honestidad, es muy difícil de triunfar...