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Soy sincero, y por ello me gusta que lo sean conmigo, hay cosas que no se pueden fingir,cuando se esta solo, como son el dolor; y los sentimientos..

lunes, 22 de marzo de 2010

Sube el I.V.A..

Tengo casi 65 años. Soy semi-desordenado,poco-obsesivo, muy constante, nada- impulsivo, y relativamente- optimista por naturaleza. No creo en nada y en casi nadie. Disfruto de todo lo que puedo y me dejan. Pero lo que mas me indigna son; los Políticos inmorales, de rostro impenetrable, de pensamiento vacío, de hábil verborrea y de manifestación ambigua. Políticos del desimulo, de la media verdad, del mirar a otro sitio, del ande yo caliente... sabed que algo está cambiando. Un movimiento imparable que viene desde la decencia a despertar el mundo en el que vivimos os va a reventar la poltrona para que, de pronto, caigáis al suelo, volváis a la calle de la que salisteis, haciéndoos recordar, súbitamente, que no sois mas que rastrojo del pasado al que hay que eliminar como se hace con la mala hierba.Ese movimiento llegara, seguro cuando el votante tome conciencia...¿Se imaginan lo que supondría, en ciertos países, que el pan subiera más de un 40%, los lácteos más del 20% ó el pollo más del 10%? Se produciría una revuelta pública de dimensiones importantes; la gente, como mínimo, saldría a la calle a manifestarse..Pues, eso mismo, está sucediendo en España. Sin embargo, muy probablemente, no supondrá en nuestro país, ni siquiera, una pequeña manifestación. Aquí, los políticos nos han "domesticado" hasta el punto de que, una injusticia más nos pasa casi desapercibida. Al fin y al cabo, a la mayoría no es igual pagar un euro que un euro cuarenta céntimos por una barra de pan...No obstante, sí que habrán colectivos que "sufrirán", como siempre desde que vivimos en la ola del crecimiento económico continuado, esa "mejora" que los datos macroeconómicos nos indican.Claro que lo sufrirá aquella anciana viuda con una pensión mínima que todos conocemos y a los pensionistas con pensiones minimas que, ahora, a sus penurias habituales deberá añadir la de restringir, en su ya menguada cesta de la compra, aquel o este producto de primera necesidad.