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Soy sincero, y por ello me gusta que lo sean conmigo, hay cosas que no se pueden fingir,cuando se esta solo, como son el dolor; y los sentimientos..

sábado, 22 de enero de 2011

Todo un manjar..

“COMO CALLOS, LUEGO EXISTO”.




Una reflexión sobre to eat or not to eat callos.

Pensamiento de lógica pura donde un sabroso y suculento plato de callos, con chorizo y jamon, puede provocar el pensamiento más abstracto y afinar el espíritu hasta el extremo de dar cabida en la mente, a la sutileza del ser o no ser, de estar o no estar o de existir o no existir. Pero si los como, los saboreo y limpio la cazuela con un buen pan Sevillano, es por que simplemente vivo para saborearlo, deleitarlo y, sobre todo, contar que me los comí.

Al lado de la cazuela, una copa de Rioja genuino, pura uva tempranillo, joven como me gusta, sin demasiadas pretensiones, pero que cala hondo, llega a la nariz, al paladar y entibia el estómago, saca la palabra propia y la de los amigos y da alas al pensamiento para hacer una antologia a los callos, verdadero prodigio de cocina barata, que se enriquece en su propia historia centenaria y da pie para conversar, hacer cuentos y hasta alguna que otra magia.
Mil aromas mezclados que se hacen uno. El cariño al paladar de una guindilla soñadora. El postgusto de un chorizo retrechero y la suave caricia de un morro de ternera, posiblemente de Santa Coloma, se conjugan con el ajo, la cebolla y el tomate, para elaborar uno de los platos más prodigiosos de la cocina española. Y ponerlo a uno a pensar que existe.